Uniremos a las víctimas de violencia de género con otras mujeres que tuvieron una vida exitosa por sus cualidades profesionales y artísticas. Las primeras saltan a los medios de comunicación por un hecho repugnante, y las segundas pasaron a la historia sin el protagonismo que merecían. UNA POR UNA. Por cada asesinato cometido contra una mujer, rescatamos del olvido a otra que no ha tenido la proyección social suficiente por cuestión de género.

¿Cómo puedes participar? Por cada víctima de violencia de género, puedes enviar un correo electrónico a jefatura@arcipreste.org con la siguiente información:
1. Nombre de la víctima. Breve reseña de la noticia en prensa. Evitamos publicar detalles del asesinato, simplemente se denuncia.
2. Nombre de la mujer olvidada: cuéntanos qué destacarías de ella, por qué crees que no aparece en los libros. Son muchas las mujeres científicas, artísticas, maestras, pedagogas, filósofas... Será divertido saber en quién pones tu mirada y por qué.
3. Autor o autora de la reseña: alumno/a, profe, padre o madre, personal de administración y servicios del centro... Cualquiera puede participar.

ÉSTE SERÁ TU HOMENAJE.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Teresa y María

Teresa Egurrola fue asesinada con un golpe en la cabeza por su marido el pasado 27 de noviembre en Araia, Álava.

María de Maetzu vivió en Vitoria y fue hija de un ingeniero y pronto quedó huérfana de padre y comenzó a colaborar con su madre en la residencia de señoritas que montaron en Bilbao para superar sus problemas económicos, lo que fue el germen de su vocación pedagógica. 

Se licenció en Magisterio y se doctoró en Filosofía y Letras en 1936. Desde el año 1902 comienza a ejercer la docencia en una escuela pública bilbaína donde enseñará durante diez años, renovando los métodos memorísticos, dando clases al aire libre, creando cantinas y colonias escolares de verano y apostando por una educación laica, hecho que habría de granjearle numerosos enemigos. Invitada por la Universidad de Oviedo a dar unas conferencias, formula uno de sus conocidos  principios pedagógicos:


"Es verdad el dicho antiguo de que la letra con sangre entra, pero no ha de ser con la del niño, sino con la del maestro".


La propuesta es de nuevo de Cati, nuestra profesora de Educación Física.